Los Derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes
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“Los Derechos sexuales y los Derechos reproductivos de las y los jóvenes: Un discurso estratégico para  alcanzar la salud sexual y reproductiva en las mujeres” 


Samantha Mino Gracia
Pasante de la Licenciatura de Antropología Física
Coordinadora de redes del programa Jóvenes, Salud Sexual y Salud Reproductiva
SIPAM A. C.


Los discursos conservadores que califican como natural el heterosexismo y las prácticas sexuales como resultado de la vida marital, han limitado y afectado la sexualidad de las personas, pero con especial énfasis la sexualidad de las personas jóvenes.  Sí bien es cierto que cada población y cultura le da especial significación al ejercicio de la sexualidad, ha sido principalmente la cultura occidental judeocristiana quien en buena medida ha aceptado o rechazado expresiones de la sexualidad que le son inherentes a su diversidad, a través de discursos conservadores y hegemónicos que permean el ser y el quehacer de las y los individuos.


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Al hablar de discursos me refiero al  uso lingüístico hablado o escrito, así como algunas otras prácticas semióticas como la comunicación no verbal, los cuales tiene la finalidad de significar áreas de la experiencia desde una perspectiva determinada. No es sorprendente decir que los usos lingüísticos están configurados socialmente, pero lo que es importante remarcar es que son constitutivos de lo social, en tanto contribuye a configurar lo social (Fairclough, 2008), de ahí la importancia de realizar un análisis del discurso conservador hegemónico y patriarcal, basado en normas morales y como éstos inciden en la salud sexual  y reproductiva de las y los jóvenes.


El discurso hegemónico y conservador está basado en las normas morales. Todas las sociedades cuentan con normas morales que definen que conductas son deseables, permitidas, promovidas y que conductas son indeseables o prohibidas. Etimológicamente la palabra moral deriva del latín que significa costumbre, manera, uso o práctica (Delval, 1994),dichas normas morales responden a un contexto histórico y social específico; lo que antes era permisible ahora es totalmente reprobable incluso en las normas jurídicas, o bien lo que antes era indeseable ahora es totalmente común, por ejemplo: no es de sorprendernos que nuestras abuelas hayan tenido sólo una pareja sexual durante toda su vida, aunque actualmente eso no suceda en el común de la población joven.


Sin embargo esto no significa que las normas morales estén caracterizadas por procurar la justicia social o el bien común, ya que muchas de ellas están basadas en fundamentalismos religiosos, y  tienen un alto costo en la salud o en la vida de las personas, algunos ejemplos son el rechazo a la homosexualidad u homofobia que de 1995 a 2000 ha registrado un total de 213 crímenes de Odio por Homofobia, 201 correspondientes a hombres y 12 a mujeres (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, 2004).


Es importante mencionar que la transición hacia la transformación de las normas morales nunca ha sido fácil, más aún en el tema de la sexualidad,  requiere que un grupo importante de la sociedad se oponga a ellas a través de la visibilidad, las movilizaciones y la denuncia, pero difícilmente se logrará un cambio mientras no haya normas jurídicas o tratados internacionales basados en análisis científicos que legitimen un cambio, y aún así, aunque  existan, la tarea no es fácil.


Las y los jóvenes son el principal grupo etáreo al que va dirigido el discurso sexual conservador que se caracteriza entre otras cosas, por limitar el ejercicio de la sexualidad exclusivamente al matrimonio, a las relaciones de pareja desde una perspectiva heterocentrista, y con grandes limitaciones en el acceso a  la interrupción legal de embarazos no deseados, a métodos anticonceptivos y métodos de prevención de infecciones de transmisión sexual incluido el VIH/sida.

Los principales riesgos a la salud en las y los jóvenes en relación a su sexualidad son, como ya mencionamos, los embarazos no deseados, los abortos inseguros, las infecciones de transmisión sexual incluido el VIH/sida, la violencia sexual, la falta de acceso información sobre sexualidad confiable y científica, así como de acceso a servicios de salud de calidad.


Si bien es cierto, que gracias a los aportes feministas y antropológicos en relación a la creación de la categoría de género, se ha logrado que se emplee y si integre a las principales políticas públicas de nuestro país conceptos como igualdad, equidad y derechos, actualmente aún falta mucho por hacer, no sólo en el ámbito, cultural y personal, sino también en el ámbito político.


En el tema de la sexualidad existen normas jurídicas, legislaciones y tratados internacionales que proponen un discurso de la sexualidad coherente con la igualdad, la diversidad, en el marco de los derechos humanos, y que procuran la salud sexual y la salud reproductiva de las y los jóvenes.


Tal es el ejemplo de los derechos sexuales y los derechos reproductivos que en nuestro país están avalados por la constitución, por la ley general de población, la ley general de educación, ley general de salud y por tratados internacionales como el Pacto internacional de Derechos Civiles y Políticos, Pacto internacional de Derechos Económicos,  Sociales y Culturales, Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), Convención de los Derechos del Niño, Declaración Universal de Derechos Humanos, Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. BEIJING, Programa de Acción de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, El CAIRO, entre otros ( www.jovenesnuestrosderechos.org).


Entre los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes se encuentra el derecho a decidir de forma libre sobre mi cuerpo y mi la sexualidad, el derecho a vivir libre de violencia, el derecho a la educación sexual, a la libertad reproductiva, a la igualdad y a la equidad, así como el derecho a vivir libre de discriminación, entre otros[1].



[1] Estos derechos están avalados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en la Cartilla por los Derechos Sexuales y  Reproductivos de las y los Jóvenes, México.


Es importante hacer un contraste entre lo escrito en los tratados internacionales ratificados por el gobierno mexicano, y lo que realmente sucede en las políticas públicas nacionales   dirigidas a mejorar la salud sexual y reproductiva de las y los jóvenes, en específico en relación la Educación Sexual impartida por la Secretaría de Educación Pública.


No es sencillo hablar del acceso a una sexualidad libre y placentera en la población joven,   en un contexto social y cultural que promueve la abstinencia como una forma de prevención de embarazos no deseados y de prevención de infecciones de transmisión sexual, y da información falsa sobre la actual metodología anticonceptiva e información equivocada e infundada en relación al VIH/sida y jóvenes.


Un ejemplo es el libro de texto: “ Sexualidad y Salud Humana” repartido por la Secretaría de   Educación a estudiantes de nivel secundaria como complemento del libro de texto de Biología en el cual se observa una percepción del deseo sexual y del ejercicio de la sexualidad  como un impulso o una necesidad fisiológica que puede ser reprimida o aplazada  hasta el matrimonio:

“No existe ningún riesgo físico, ni psicológico por no tener relaciones sexuales [...]. Lo importante es saber mantener el equilibrio emocional de tu vida en las relaciones familiares y de amistad” (Fernández, 2008, 29)


“ ...la necesidad de unirse sexualmente es vital para que la especie asegure su conservación, sin embargo, cada individuo puede aplazar el deseo y controlar el impulso sexual hasta adquirir la madurez adecuada y la capacidad de asumir compromisos, sin que esto afecte su vida o su salud” ( Fernández, 2008: 5)


La cita anterior nos hace pensar que el discurso hegemónico y conservador limita el ejercicio de la sexualidad exclusivamente a las personas adultas, descalificando a la juventud y al adolescente como inmaduro e incapaz de asumir compromisos.


Por otro lado en el siguiente en el texto se hace referencia al placer sexual y a la pasión sexual como algo negativo para las personas, más aún si se encuentra separada del sentimiento del amor, el cual se convierte en un comportamiento contrario a la naturaleza humana.

“Cuando la pasión sexual se separa del amor se produce una  forma de comunicación incompleta que no responde a las necesidades afectivas de los seres humanos” (Fernández, 2008: 19)

“La unión emocional supera con mucho el deseo de un mero desahogo sexual” (Fernández, 2008, 29)

De igual forma el discurso hegemónico entorno a la salud sexual ha limitado las posibilidades de acceder a información sobre métodos anticonceptivos confiables para prevenir embarazos no deseados, como lo muestra la encuesta nacional de Juventud 2005: Sexualidad, realizada por el Instituto Nacional de la Juventud menciona que  el 70 % de los hombres de entre 15 y 19 años de edad encuestados utilizan algún método anticonceptivo, y sólo el 53.9 % de la mujeres de entre 15 y 19 años de edad encuestadas utilizan algún método anticonceptivo, lo cual tiene un gran relevancia si consideramos que durante el 2006 hubo un total 239 339 egresos hospitalarios por embarazo parto o puerperio en mujeres de 15 a 19 años de edad y 18 446 por aborto. Gran parte de estos embarazos pueden prevenirse a través del acceso a información sobre la actual metodología anticonceptiva, métodos anticonceptivos y a servicios de salud de calidad.


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Por tal motivo es de sorprenderse que un libro de texto que tiene la finalidad de educar sexualmente haga principal promoción del uso de métodos anticonceptivos naturales en las personas jóvenes,  los cuales tiene un 70% de efectividad, es decir que sí el método anticonceptivo es empleado de forma adecuada, de cada 10 parejas que lo utilizan 3 se embarazan.

En torno tema de aborto el libro de texto hace alusión a conceptos equivocados sobre el inicio de la vida humana independiente y nunca hace referencia a las riesgos en la salud en relación a abortos mal practicados y en condiciones clandestinas, a pesar de que en nuestro país el aborto es la cuarta causa de muerte materna en el país[2]. Tampoco menciona que es posible solicitar una interrupción legal del embarazo dentro de las 12 semanas de gestación en el Distrito Federal y que en el resto de los estados de la república por lo menos por motivo de violación también es posible solicitarlo.

“En 1990, sotuvo [Jerome Lejeune] ante la Asamblea Legislativa de Luisiana que desde el momento en que el óvulo es fecundado por el espermatozoide, se inaugura una nueva vida humana independiente, dotada de su propio genoma” ( Fernández, 2008: 9)

“Embarazo. Es el periodo comprendido desde la fecundación del óvulo hasta la expulsión o extracción del feto y sus anexos” (Fernández, 2008: 15)

“Si se logra la fecundación [...] podemos asegurar que se ha iniciado una nueva vida humana” (Fernández, 2008: 15)



[2] México: Informe de Ejecución del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, 1994-2003.

Comité Técnico para la revisión de avances. Secretaría de Gobernación, Secretaría de Relaciones Exteriores, Consejo Nacional de Población, Senado de la República LIX Legislatura y Cámara de Diputados LIX Legislatura. México, Marzo del 2004. P.225

Si bien la interrupción voluntaria del embarazo no está totalmente despenalizada en todo el país, sí forma parte del artículo 4 de la constitución en el que se menciona que toda persona tiene derecho a  decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos, lo cual permite a las mujeres decidir interrumpir o no un embarazo[3].


Por otro lado el discurso conservador se fundamenta en una categorización y clasificación de las diferencias corporales entre hombre y mujeres, que van encaminadas a consolidar un orden heterosexual  y una identidad sexual constituida por una relación dicotómica sexo-género, pero que sin embargo estas categorizaciones anulan totalmente otras manifestaciones de la diversidad sexual como la homosexualidad, la bisexualidad, intersexualidad, la transexualidad y el travestismo, consideradas fuera de lo normal o de lo comúnmente esperado por la sociedad. En este sentido el libro de texto jamás hace referencia a la diversidad sexual pero sí deja en claro su postura al considerar de natural la complementariedad sexual y reproductiva del hombre y de la mujer.

“Mujeres y hombres somos complementarios en diversas actividades, incluyendo el aspecto sexual” (Fernández, 2008, 33).

“Existen conductas sexuales que implican un riesgo para la salud. Éstas guardan relación directa con la actividad sexual promiscua con personas de distinto sexo o del mismo sexo” (Fernández, 2008, 34).


[3] Para conocer las causales permitidas en casa estado de la república, es necesario revisar las legislaciones estatales en materia de aborto.

Por otro lado en el tema de VIH es importante hacer énfasis en que las y los jóvenes  son  uno de los sectores más vulnerables a la infección por VIH, esto a causa de que cuenta con poco acceso a información para prevenir la infección por VIH y también por un limitado acceso condones. Se estima que 33.2 millones de personas vivían con VIH durante el 2007, de las cuales 5.4 millones eran jóvenes entre 15 y 24 años[4].  El 40% de las nuevas infecciones corresponden a jóvenes entre 15 y 24 y de estas nuevas infecciones la mayoría corresponden a mujeres [5].

Una de las principales estrategias para prevenir el VIH es la promoción del uso del condón así como el acceso al mismo, sin embargo existen grupos conservadores que se oponen al uso del mismo:

“En muchos países donde se ha luchado por establecer el acceso a servicios integrales para prevenir la transmisión sexual del VIH, la presión de los donantes extranjeros, gruposreligiosos conservadores y otras fuerzas ideológicas han dado como resultado que se restringa la información que enfatiza el sexo seguro y el uso del condón. Esto ha traído como consecuencia que se le niegue a los jóvenes la información sobre la transmisión del VIH que pudiera salvar sus vidas; que se le niegue a las mujeres el acceso a información y servicios de salud reproductiva; y que se les niegue a hombres y mujeres la disponibilidad de condones e información completa sobre el VIH (Jürgens y Cohen, 2007: 3)”.

El libro de texto “Sexualidad y Salud Humana” fue distribuido en el contexto de la reunión de  las y los Ministros de Educación y Salud de América Latina y el Caribe con la finalidad de  trabajar en conjunto para sentar las bases de una agenda de prevención del Virus de Inmunodeficiencia Humana VIH/SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) basada en la educación sexual (Secretaría de Salud y Secretaría de Educación Pública, 2008)

en la educación sexual (Secretaría de Salud y Secretaría de Educación Pública, 2008).
Sin embargo el discurso plasmado en el texto está basado en la promoción de la abstinencia, lo cual es contrario a los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes, así como la fidelidad, que se ha comprobado que no garantiza la prevención del VIH sobre todo en relación a la infección por VIH en mujeres, quienes en muchos casos habían tenido una sola pareja sexual en toda su vida, y aún así adquirieron el VIH por vía sexual.  Por otro lado niega la posibilidad del ejercer la sexualidad  a las personas que viven con VIH, por medio de uso del condón, y menciona:
“La única protección 100% segura contra el VIH/sida y las ITS para quienes llevan una vida sexual activa, es establecer una relación estable y monógama entre dos personas no infectadas ( Fernández, 2008: 46)”.
Como jóvenes y aún haciendo uso del mejor optimismo el goce de una sexualidad en el marco de los derechos humanos es todavía un reto, más aún en el contexto de un discurso patriarcal y conservador hegemónico. La transformación de las normas morales, en el tema de la sexualidad,  requiere que un grupo importante de la sociedad se oponga a ellas a través de la visibilidad, las movilizaciones y la denuncia, pero difícilmente se logrará un cambio mientras no haya normas jurídicas o tratados internacionales basados en análisis científicos que legitimen un cambio, y aún así, aunque  existan, la tarea no es fácil.
Sin embargo el discurso plasmado en el texto está basado en la promoción de la abstinencia, lo cual es contrario a los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes, así como la fidelidad, que se ha comprobado que no garantiza la prevención del VIH sobre todo en relación a la infección por VIH en mujeres, quienes en muchos casos habían tenido una sola pareja sexual en toda su vida, y aún así adquirieron el VIH por vía sexual.  Por otro lado niega la posibilidad del ejercer la sexualidad  a las personas que viven con VIH, por medio de uso del condón, y menciona: 

“La única protección 100% segura contra el VIH/sida y las ITS para quienes llevan una vida sexual activa, es establecer una relación estable y monógama entre dos personas no infectadas ( Fernández, 2008: 46)”.

Como jóvenes y aún haciendo uso del mejor optimismo el goce de una sexualidad en el marco de los derechos humanos es todavía un reto, más aún en el contexto de un discurso patriarcal y conservador hegemónico. La transformación de las normas morales, en el tema de la sexualidad,  requiere que un grupo importante de la sociedad se oponga a ellas a través de la visibilidad, las movilizaciones y la denuncia, pero difícilmente se logrará un cambio mientras no haya normas jurídicas o tratados internacionales basados en análisis científicos que legitimen un cambio, y aún así, aunque  existan, la tarea no es fácil.

finale



[4] UNAIDS 2007 AIDS Epidemic Update

[5] WHO/UNICEF “Global Consultation on Strengthening the Health Sector Response to Care, Support, Treatment and Prevention for Young People Living with HIV.”(Meeting report)  Blantyre, Malawi, 2006.

Bibliografía

2004
CONAPRED. Información estadística relevante sobre la discriminación en México

2008.
CONASIDA. Informe mundial del sida 2007. Resumen de orientación. ONUSIDA.
2005
Encuesta Nacional de Juventud: Sexualidad. Instituto Nacional de la Juventud. México

2008
Fairclough, Norman. “El análisis crítico del discurso y la  mercantilización del discurso público: lasuniversidades”. Discurso y Sociedad, Vol 2(1) 2008, 170-185

2008
Fernández, Paz Cuatro. Sexualidad y Salud Humana. Coalición Red Familia. México

2007
Jürgens, Ralf y Cohen, Jonathan. Los Derechos Humanos y el VIH/SIDA: Ahora Más que Nunca. Open Society Institute. EU

2007
.
Situación de la Epidemia de SIDA 2006. ONUSIDA, Organización Mundial de la Salud. Suiza



 
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